¿Cómo acompañar a tu pequeñín en la adaptación al Jardín de Infantes? 3 Claves y una sugerencia

mamá abraza hijo con mochi jardin

Llegó ese día en que tu peque comenzó el camino de la escolaridad. Acaba de iniciar su primera experiencia en el Jardín de Infantes… y aunque solo hayan estado por 25 minutos en la adaptación el primer día, ¡probablemente tenés ya 25000 preguntas! Sin querer alardear, creo que estas claves te pueden ayudar a ir agrupando, apaciguando y aliviando tus dudas (todo con “a”).

Sin más rodeos, acá vamos:

  1. Tratá de no llorar antes, durante, ni después de la actividad de la adaptación. Pero si tu hijito llora, no lo subestimes. No le digas “no es nada”. Porque en realidad ES algo, y no poca cosa. Así que mejor llamar a las cosas por su nombre y ser un sostén antes que una negadora crónica. Decile: “te entiendo y te doy tiempo”.
  2. Si te necesita un poco más que de costumbre, recibilo. Que sea SU elección y no la tuya el dar un pasito de distancia para acercarse más al mundo fuera de casa y de los amigos. Eso, te garantizo, va a ayudar un montón a todos.
  3. La maestra también es un ser humano, aunque no lo puedas creer. Ella también puede que esté un poco tensa: por muchos años de experiencia que tenga, no conoce a sus nuevos alumnos y sabe que tiene muchos ojos sobre ella. Que los tuyos tengan la mayor benevolencia posible va a ser un aporte a la humanidad.
  4. Esta es la sugerencia...
    Buscá un momento en que estés  a solas, respirá profundo y chequeá tu corazón. ¿Estás intranquila, emocionada, inquieta, angustiada y hasta un poco asustada? ¿Estás exhaltada, expectante, emocionada, entusiasmada (ahora me salió todo con “e”)?

    Es normal.

    Tu peque está dando un paso importante y eso implica de alguna manera un pequeño duelo (aunque nadie niega también que es una gran alegría).
    Pero no te conviertas en una emisora de tus emociones por muy positivas o “entusiastas” que parezcan. Hablá y/o llorá con una amiga, con tu pareja, con tu mamá o con el verdulero si es que no hay turno en la peluquería. Comentales a ellos tus dudas, hablá de lo que te pasa. Y cuando vuelvas a casa y estés con tu hiji mirá sus hermosos ojos con serenidad y desde lo profundo de tu corazón decile “confío en vos y sabés que podés contar conmigo”.

    No hace falta que se diga con palabras, pero todos sabemos que los chicos decodifican a la perfección la verdadera intención, así que esmerate por que sea auténtico.

    Si todo esto no funciona, no quiere decir que no vaya a funcionar. Date tiempo y dale tiempo. Todos están aprendiendo.
    ¡Feliz comienzo de clases!
    (Y si tenés un peque demasiado peque para el jardín de infantes, siempre lo podés traer al jardín de juego libre de La Casa Naranja!)

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