El lenguaje corporal y la comunicación en la primera infancia

El estaba sentado de brazos cruzados a la altura de los codos, sosteniendo con fuerza la postura con las manos desde los antebrazos. La cabeza tensa. hundida entre los hombros en alto, apenas permitía verle los ojos, pero se notaba que las pupilas estaban forzadas hacia  arriba, como listas para mirar al frente en caso de ser necesario. La boca tensa, el labio inferior sobresaliendo, denotaba tensión en todo el rostro.  

Todo su cuerpo hablaba y transmitía al unísono un único mensaje de disgusto, enojo, ofensa.

¿Tal vez no quería entrar a bañarse? ¿Tal vez no quería salir de la bañadera? ¿Tal vez no lo habían dejado elegir la remera de manga corta que más le gusta porque hacía frío?

Su sentimiento es claro. Pero falta entender aún qué lo origina…

¿Que los bebés y niños pequeños no saben comunicarse?

¡Claro que saben! Pero necesitamos entrenar una mirada atenta (y un corazón receptivo) para poder decodificar sus mensajes.  Mamás, papás y educadores que criamos y trabajamos con niños pequeños nos encontramos muchas veces ante la desafiante situación de interpretar sus gestos y acciones en el deseo de lograr una mejor comprensión de sus intensiones, expresiones y necesidades auténticas.

Si bien la intuición juega un factor importante en este entrenamiento, existen muchos datos muy concretos que podemos observar que nos servirán de guía para lograr una mejor comprensión de los mensajes corporales que los niños pequeños generan todo el tiempo.

La posición de los brazos, hacia dónde se dirige la mirada y la expresión en los ojos, la respiración y la tensión/relajación del tono muscular son datos relevantes que solemos pasar por alto.

Por lo general la lectura del lenguaje corporal no es una habilidad que tengamos muy desarrollada, dado que la mayoría de  los adultos le atribuimos un enorme valor a la palabra hablada. Y aquí es donde comenzamos a hacer agua en la comunicación con los más pequeños: ellos hablan con el cuerpo.

Muchas veces les damos largos discursos, les preguntamos “¿por qué lo hiciste?”, insistimos…” ¿entendés lo que te digo?”, les hablamos exasperados:  “¡te estás portando mal, no se hace eso!” Pero la conversación no lleva a ningún lado porque es unilateral. El chiquitín no responde como esperamos aunque se puede observar a menudo que también está perturbado. Al final, tanto los pequeños como los adultos nos quedamos sumamente frustrados.

¿Como solucionar esta falencia comunicacional?

  • Observar, observar, observar. Una, dos, tres, mil veces… antes de juzgar. En general nadie llega a observar tanto y eso es bueno! Así juzgaremos menos y conoceremos más auténticamente a nuestro bebé o niño pequeño.
  • Preguntarse ¿para qué está haciendo esto esta pequeña en este momento?
  • ¿Cómo está su cuerpo, sus manos, su rostro (tenso, relajado, crispado)? ¿Qué puede estar causando este estado corporal?
  • ¿Qué necesidad real está saciando el niño pequeño con lo que está haciendo?
  • ¿Necesita algo de mí? ¿Qué necesita (atención, tiempo, distancia, silencio, valoración, entendimiento, sostén, límite)?
  • Recordar que los bebés y niños pequeños no son racionales en el sentido adulto y no tienen por qué serlo (desde el punto de vista madurativo es una exigencia inadecuada para su edad). Pero son sensibles, capaces, comprensivos, compasivos, intrépidos, creativos y sumamente auténticos. Confiar en ellos y en nosotros mismos relacionándonos en amor y respeto será siempre un acierto.
  • Describir lo que observamos en forma objetiva (“veo que estás con los brazos cruzados, te los agarrás con fuerza y estás mirando hacia abajo), validar las emociones (“entiendo que no tengas ganas de salir y que te sientas enojado porque querías seguir jugando con agua”), ofrecer opciones (si es posible…  “si querés después de comer lavamos juntos los platos con agua y jabón”) y pedir lo que necesitamos marcando el límite (“pero ahora no te dejo seguir en el agua. Es tarde. Quiero que salgas y te seques. Si necesitás te puedo ayudar a ponerte el piyama”). Todo expresado en pocas, muy pocas palabras.
  • Esperar. Respirar. Esperar. Ellos necesitan un tiempo para procesar. Tal vez 20 segundos, tal vez un minuto. No más. ¡Pero nosotros repetimos casi al instante los pedidos. Me escucho a mí misma por las mañanas preparándonos para ir a la escuela…“poné el pie en el zapato, acá, dale, poné el pie, hijo el pie, el zapato, el pie, el hijo, el zapato, acá!!! ¿No me oís cuando te hablo?”. ¡Sí nos oyen, pero los aturdimos! ¡Como a cualquiera, a ellos también les lleva un tiempo acomodarse internamente antes de responder y tan pocas veces se los damos!

Quiero aclarar que estas pautas nos pueden ayudar mucho en la vida cotidiana en general y no solo en situaciones que podamos evaluar como difíciles o conflictivas. Ante los enojos y “caprichos” tal vez necesitemos un poco de entrenamiento para no perder la paciencia y tomarnos el tiempo de observar una y mil veces antes de juzgar (como cuando se retuercen, muerden y gritan porque no se quieren abrochar en la butaca del auto… ¡ah! ¡Si conoceremos esa escena!). Si lo logramos, probablemente alcancemos una convivencia más armoniosa y alegre con estos pequeñines, tan encantadores como determinados y tenaces. Y quien te dice, hasta tal vez podamos lograr que salgan por sí mismos de la bañera, ¡y con una sonrisa de satisfacción y picardía!

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11 Comments

    1. Jaja! Me hiciste reír Magda! Gracias por tu aliento y tus palabras. Es siempre muy lindo intercambiar experiencias y todas nosotras tenemos lo propio para aportar, con nuestra mejor capacidad, para una crianza más feliz (tanto para los chicos como para toda la familia!). Un abrazo, Fer

  1. Que bueno Fer!, el tema es que la mayoría de las veces nos subimos a la moto, ponemos 1ra y paramos taaaaaan lejos que los chicos si nos esperan terminan contracturados…
    Si pudiéramos observar mas y hablar menos!

    1. Gracias a ustedes querida Juli que siempre traen en el corazón la más bella intención! Eso nutre y hace que todos sepamos que estamos unidos en el deseo profundo de criar con amor, respeto y coherencia. Abrazo! Nos vemos mañana ojalá!

  2. Gracias Fer!!! me nutre muchisimo estas notas! mas que nada porque Ara tiene 14 meses y estoy aprendiendo con ella a ser mama y interpretar sus sentimientos!! gracias de verdad!! espero tener mas tiempo para poser compartir mas momentos en la Casa Naranja!! besos miles!!!

    1. Ah, me alegra tanto lo que me decís, Caro. Mi intención es compartir e intercambiar saberes para sentirnos acompañados en esta hermosa tarea de criar y educar a nuestros hijos con límites y amor al mismo tiempo, con respeto y libertad!!
      Un abrazo, Fer

  3. Fer, buenisimo el articulo! Estar atentos a estás cosas nos hacen bien a los niños y a los adultos. Otro mundo se abre si se mira de otra manera, Compartiré este artículo con otras mamás. gracias!

    1. Gracias Euge!! Cómo fue que apareció tu nombre en vez del mio solo Dios sabe!! Ya lo cambié para que el comentario pertenezca a su legítima dueña :=) Es cierto que se abren nuevos mundos, todo está en el modo en que lo veamos, y cuánto más nos debe quedar por descubrir!! Un abrazo,
      Fer

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