Dormir como un angelito. Varias anécdotas y 3 estrategias para que tu bebé duerma solo y bien.

Hola Fernanda, quería hacerte una consulta: ¿tenés alguna sugerencia para el “dormir”? ¿Algún artículo que se pueda leer y me abra la cabeza para poder lograr que duerma solito durante toooda la noche??? ¿Sin que necesite dormirse al lado mío??

Bueno, mil gracias por toda la onda.
Beso grande.

Ari

¡Hola Ari!

Gracias por tomarte el tiempo de volver a escribirme. Me encanta cuando puedo establecer una relación más profunda con las mamás que consultan y por eso quiero poder darte la mejor respuesta que esté a mi alcance.

Primero que nada quiero confesarte algo. Leyendo tu respuesta no pude evitar reírme, pero no de vos… ¡sino de mí! ¡Me pude sentir tan identificada con lo que decís! Especialmente con eso de “¿COMO HAGO PARA VOLVER A DORMIR???”… que no es exactamente lo que vos preguntaste pero es lo que yo deduzco que está detrás de tu pregunta sobre cómo hacer para que tu bebé de 2 años duerma tooooda la noche sin necesidad de estar a su lado. (Yo soy muy dormilona y tengo la tendencia a entender así este tipo de preguntas:) ).

En realidad yo creo que lo que nos desespera a las madres (y padres) no es que el chico no duerma, sino que nosotros no dormimos. Estamos privados del sueño mínimo necesario que un adulto necesita desde hace ya demasiado tiempo y eso, realmente, altera a cualquiera.

Yo tengo tres varones y quisiera contarte esta breve anécdota.

Mi primer hijo era un bebé encantador, sonriente, feliz y manso… ¡hasta que llegaba el momento de acostarlo! Entonces, lloraba de modo desesperante y si no estaba apoyado sobre el hombro izquierdo, sintiendo el latir del corazón de alguno de sus somnolientos (y desesperados) padres, ¡ardía Troya! Lo volvíamos a apoyar en el hombro y se dormía al instante. Lo empezábamos a bajar a la cuna y ¡de nuevo a los alaridos! Y como no soportábamos que llorara, de nuevo lo llevábamos al hombro. ¡La escena parecía tomada un dibujito animado!

Yo había hecho de todo para que se quedara durmiendo solo. Le había explicado que yo necesitaba dormir, lo había consolado al lado de la cuna, había rezado, llorado y me había enojado, pero nada funcionaba. Lo había intentado todo, menos algo.

Un día, cuando el bebé ya tenía casi dos años, decidí que esto no podía seguir así. Realmente lo decidí. Quiero decir, internamente tuve una clara y firme determinación de dejarlo en la cuna, aunque llorara. Si estaba limpio, seco, alimentado y con un beso de buenas noches, ya no había nada más que atender. El en su cama y yo en la mía. Y eso hice.

Lloró una media hora el primer día. (Se mantuvo firme en su reclamo).

Lloró una media hora el segundo día. (Me mantuve firme en mi decisión).

Lloró una media hora el tercer día. (Casi colapsamos pero lo sobrevivimos).

A la cuarta noche, lo dejé en la cama, nos despedimos, se acostó, nos dimos un besito y durmió hasta la mañana siguiente. De ahí en más, hace 7 años, duerme como un angelito.

Mi hermana, que tiene hijas ya grandes, todavía se ríe recordando que le dije:

¡Si hubiera sabido que era así de fácil lo hubiera hecho hace un año!

Pero la gracia es que las mamás primerizas no lo sabemos. Y por más que otros nos den consejos, que leamos libros enteros sobre el tema y que consultemos a los expertos, necesitamos recorrer nuestro propio camino interno. En mi caso, creo que hubo una gran cantidad de aprendizajes que estuvieron en danza durante este proceso y el más importante para mí es que los chicos no responden a nuestra palabra sino a nuestra verdadera intención.

Si yo estaba en duda, si mis necesidades físicas y emocionales no condecían entre sí y  si en verdad yo era la que  necesitaba quedarme durmiendo con él… ¡eso es lo que sucedía!

Cuando finalmente logré ganar  claridad sobre este punto ¡él respondió acorde a esa decisión con naturalidad!

Con mi segundo bebé, tenía clarísimo cómo eran sus necesidades y las mías y jamás tuve una dificultad para que durmiera solo aunque aún necesitaba de mi compañía para dormirse.

Repasé este tema internamente y finalmente con mi tercer bebé revertí este tema. Le daba un beso de buenas noches, lo dejaba en la cuna, apagaba la luz y ¡hasta el día siguiente! Él se quejaba un microsegundo, se daba media vuelta y se dormía feliz.

Por supuesto que uno puede tener una rutina o que haya noches especiales en que uno quiere acompañar a los chicos a la hora de irse a la cama, pero ese puede ser un ritual placentero para todos y no necesariamente obligatorio… (a mi me ha pasado de llevarlos a dormir y que los chicos aparezcan al rato en el living buscando a mi marido diciendo “papi, vení vos que mami ¡ya se durmió!”… ¡no debo haberme visto tan radiante como la mamá de la foto leyendo con una gran sonrisa después de un largo día!).

En definitiva, para resumir, la idea sería:

–         Observar el propio y auténtico deseo respecto al tema.

–         Ajustar este deseo si lo creemos necesario (estar con el bebé versus dormir).

–         Actuar acorde a este deseo, ganando claridad en el mensaje que le damos al bebé.

Por último, en el caso de que decidamos que duerma solo, es importante aceptar la necesidad del bebé de llorar para expresar sus emociones, validar su sentimiento y mantener claridad sobre la decisión tomada. Es muy probable que el bebé llore por la emoción de inseguridad o desconcierto que le genera el cambio en la rutina a la que venía acostumbrado y no necesariamente porque ahora dormirá solo. Cuando descubra en este cambio una nueva rutina, su angustia dará paso a un sentimiento de calma. A veces una mantita o un muñeco suave de su agrado puede ayudar en esta transición.

¿Te animás a probarlo y contarme cómo te fue?

Fernanda, hola ¿cómo estás? 
Leo tu artículo y sonrío porque es tal cual!! Hace tres meses más o menos (en el tiempo en que te hice la consulta) estaba decidida a que la situación con Ulises y su sueño (y por lo tanto, el mío) no podía seguir así. Me parecía que dos años sin dormir una noche entera era demasiado (y que no podía enfrentarme a dar una clase de Prácticas del lenguaje a pre-adolescentes en ese estado!!) O sea que por el bien de todos, Ulises tenía que aprender a dormir bien de una buena vez. 
Ya había leído varios libritos, artículos, comentarios, etc. que intenté ponerlos en práctica sin mucho éxito, porque en realidad, la que se acostaba junto a él y creaba la necesidad de que se durmiera abrazado a mí, era yo misma. Hablé en el jardín con la maestra, la directora, la psicopedagoga (parecía que Ulises realmente tuviera un problema serio y a mi pareja le parecía que estaba exagerando… pero claro, la que se levantaba cinco veces por noche y dormía en una cuna era yo!!). 
¿Y qué nos dijeron? Que el papá debía tomar cartas en el asunto y aparecer para separar este vínculo que se había armado entre hijo y madre a la hora de ir a dormir. Charlamos y lo decidimos: Uli se iría a acostar con el papá y yo no iba a intervenir en nada. Costó al principio, él lloraba, me llamaba pero yo no iba (estaba decidida a dormir). El papá le aclaró que si se despertaba no tenía que salir de su habitación, tenía que llamar desde la cama y cuando saliera el sol se levantaba. Y así lo hizo. El papá tarda cinco minutos en dormirlo (sin necesidad de acostarse con él), duerme toda la noche en su cama (no volvió a pasarse a la nuestra nunca más) y cuando se despierta a la noche (ese tema todavía lo estamos trabajando), nos llama desde su cama o desde el umbral de su puerta y si nos ponemos firmes y no acudimos a su pedido, se vuelva a acostar y a dormir solo.  Moraleja: ellos pueden dormir tranquilos y solos si sus padres creen que pueden hacerlo!!! (y por lo tanto los dejan).

Anécdota de unas noches atrás: Uli se despierta a la madrugada. Me llama: maaaaaaa, maaaaaaaa (mamá no responde, el papá desde la cama le dice: Uli andá a dormir a tu cama). Silencio. Otra vez: maaaaaaaa. No hay respuesta. TATA (Léase: caca). ¨Uli andá a dormir a tu cuarto¨ (el papá y yo nos preguntamos ¨¿se habrá hecho caca?¨). Otro intento más: CARS (Léase: auto -le gustan los autitos de la película cars y justo aprendió esa palabra!!). No hay respuesta. Pasan unos segundos en silencio y Uli se va a su cama y se duerme. Conclusión: conoce pocas palabras pero sabe que a esas palabras les sigue una respuesta, por lo tanto utilizó lo que sabe para conseguir lo que quería: que alguno fuera con él. Increíble todo lo que pueden hacer!!!!
Espero no olvidarme todo esto para el segundo!!

Te agradezco muchísimo por el artículo y por tu dedicación. Estuve leyendo el tu página el artículo sobre las vacaciones de invierto ¨El vaso medio lleno¨ y me pareció genial!

Beso grande.

Ariadna

¡Cómo me alegro Ari que lo hayan logrado! El dato del papá es definitivamente muy relevante. Pero de todos modos, yo sé por experiencia y por estudio que si la mamá toma la decisión, ella también puede… ¡Te felicito por lograrlo!! ¿Cómo se siente dormir?

¿Quién tiene más experiencias o reflexiones para compartir? ¡Me encantan sus comentarios!

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4 Comments

  1. Hola Fer! Antes que nada te cuento que Maxi está muy bien gracias a Dios!! Me encantó este artículo y me senti TAN identificada. Como lo hablamos hace poco “nuestos hijos nos leen permanentemente” lo único que necesitamos es estar convencidos de nuestras decisiones y confiar en nosotros y por sobretodas las cosas en ELLOS. Besos y cariños, Marty

    1. ¡Cómo me alegro que Maxi esté bien Marti!! En breve publico un artículo sobre el tema del estímulo que estuvimos compartiendo en estos días.
      Besos amiga!
      Fer

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